Escarabajo, amuleto del antiguo Egipto

Hablar del Antiguo Egipto sin evocar algún grado de misterio, cierta atmósfera de esoterismo es poco menos que imposible. La verdad es que muchos son los misterios que rodean a los constructores de las pirámides. En medio del desierto, la magia estaba entonces a la orden del día.

Magia activa y pasiva, para hacer el bien o hacer el mal, para atacar o defender… Los egipcios utilizan muchos amuletos que les ayudaron a protegerse de la parte amarga de la vida. El más famoso de todos es, sin duda, el escarabajo o escarabajo.

Hace miles de años, la gama de amuletos utilizados era infinita. Había de todos los tipos, tamaños y colores. Algunos eran famosos o más respetados que otros. Uno de los más conocidos es el escarabajo y cuya leyenda ha cobrado vida hasta nuestros días.

Escarabajo, amuleto del antiguo Egipto

Un amuleto de gran poder que tenía forma de escarabajo de estiércol era conocido bajo el nombre de «escarabajo». Este bicho era el Sol y constituía, en la mitología egipcia, una clara metáfora de la resurrección. El escarabajo protege al portador contra el mal, visible o invisible y le concede cada día una dosis importante de poder, fuerza y energía. Si estaba en manos de un hombre muerto, decía que resucitaría y alcanzaría la vida eterna deseada.

Esta figura estaba relacionada con el Dios Khepri, una forma de Ra como sol naciente y simbolizaba la transformación constante de la existencia. Varios eran especies de escarabajos que gozaban de un estatus en el Antiguo Egipto. Se creía entonces que este animal sólo podía ser macho y que estaba depositando el semen en una bola de estiércol. Esta autorreproducción es lo que la vincula a Khepri, ya que este Dios se creó de la nada.

El escarabajo egipcio puede ser fabricado en varios materiales, entre ellos la piedra de jabón, basalto, granito, amatista, cornalina u oro. Suelen ser de tallas pequeñas y tienen un agujero que permite colocarlas en un collar. Grandes esculturas de estos escarabajos tan especiales se pueden encontrar en los templos de Tebas, en el Serapeum de Alejandría y en otros lugares de Egipto.

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